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miércoles, 2 de enero de 2013

PEAM, el nuevo botín

POR: Alonso Ocampo

Los últimos días del año que acabó, dejaron en claro que las pugnas para controlar las instituciones estatales que manejarán presupuestos importantes el 2013 serán sin cuartel. Muestra de lo afirmado lo vimos el año pasado cuando el alcalde Walter Grundel se mostró renuente a firmar el “Convenio del Megaproyecto del Agua” con el GORESAM exigiendo que la municipalidad fuese quien ejecute tan ambicioso proyecto cuyo presupuesto superaría los 350 millones de soles, después de tantas idas y venidas nadie sabe cómo finalmente se hará (si es que se hace), tan importante obra que requieren los distritos de Tarapoto, la Banda de Shilcayo y Morales.
En aquella disputa el GRSM mostró cierta serenidad y sus funcionarios, generosos como nadie, dijeron que no importaba finalmente quién ejecutara la obra, los que tenemos dos dedos de frente sabíamos que ellos eran conscientes que el presupuesto, por el monto y sus implicancias, estaba aún muy lejano, por esa razón es que de manera inteligente dejaron ante la opinión pública al burgomaestre tarapotino como un angurriento cuyo único objetivo era controlar dicho monto de inversión, particularmente me queda claro que si el presupuesto de esta obra estaba a la vuelta de la esquina los  funcionarios del GRSM hubiesen peleado a muerte por ser quienes la manejen.
Todos sabemos que en el GORESAM vienen dándose disputas intestinas para el manejo de los fondos públicos, así como también conocemos que en el ejecutivo regional tienen un “doctorado en adicionales”, por ello no sería extraño lo que hoy viene sucediendo con el nuevo “botín” en el que se ha convertido el PEAM que este año dispondrá de un presupuesto cercano a los cien  millones de soles. A muchos nos queda claro que la salida de su ex gerente Miguel Ocampo, estaba cantada, en el poco tiempo que estuvo al frente de dicha entidad demostró que no estaba preparado para el cargo, como tampoco tuvo consistencia técnica y mucho menos reflejos políticos para afrontar los cuestionamientos de un consejo regional que sencillamente lo apabulló y puso en duda las capacidades de las que supuestamente vino precedido. Sandra Monje, Marco Cruzalegui, sin hacer mucho esfuerzo lo dejaron mal parado cuando tuvo que mostrar solvencia para argumentar y defender la posición de la institución que representaba.
Es en este escenario hace aparición estelar la consejera de la provincia de San Martín Flor de Belén Angulo, quien a decir casi unánime de la prensa tarapotina y de sus conciudadanos había dejado una serie de dudas en su desempeño al momento de fiscalizar y legislar, sin embargo hoy viene siendo implacable con algunos funcionarios del GORESAM que probablemente estén involucrados en actos irregulares o que sencillamente no han demostrado capacidad para el cargo que ocupan.
Hasta ahí todo bien, sin embargo nadie se explica por qué no tuvo esa misma actitud de fiscalización y de confrontación con otros funcionarios que tuvieron una labor poco transparente y que en algún momento llegaron incluso a desafiar al mismo César Villanueva, líder de su agrupación política, nadie olvida aún -por poner un ejemplo representativo- al cuestionadísimo Miguel Alegría quien con una serie de denuncias sobre sus espaldas dejaba casi la certeza de algunos malos manejos al frente del PEAM, no obstante la consejera por la provincia de San Martín nunca adoptó una posición como la que hoy viene mostrando.
En estas últimas horas ha trascendido que al entorno del presidente regional se vienen dando luchas encarnizadas por cuotas de poder político y económico – léase presupuestos=dinero- es decir que quienes no mostraron mayor interés por luchar frontalmente contra la corrupción lo harían porque se estaría afectando intereses de amigos y/o familiares, en este pleito habrían tomado posiciones consejeros, funcionarios, asesores, ninguno de ellos con el afán de transparentar el manejo de los fondos públicos, sino de salvaguardar intereses personales y de grupo, lo cual realmente es muy lamentable.
Es quizás el mejor momento para que César Villanueva demuestre de una vez por todas que es capaz de poner orden en su gobierno, ello significa, entre otras cosas, la adopción de medidas para evitar que su tan venida a menos frase cliché de “tolerancia cero a la corrupción” no caiga en el olvido como la hoy dolorosa y olvidada “región verde”.

1 comentarios:

TOBIAS dijo...

Mira compadre...la cosa es simple todos, todos los que estan ahi son corruptos...doña flor de belen y su esposo son los que dominan gran parte de las instituciones de la región....y no pues van a ir en contra de sus propios intereses...

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