Las quejas por el mal servicio que entrega EMAPA San Martín ya llegan al colmo. Hasta el momento mi teléfono, cual si fuese el de la empresa municipal de agua, ha sonado en un promedio de 10 ocasiones para que me hablen de “mis privilegios”, personas a las que ni siquiera conozco. Para que me entienda lea a continuación...
Yo en mi casa tengo un tanque de agua, lo que me garantiza muchas comodidades frente a los otros sufridos tarapotinos. Pero, he aprendido a no comentarlo con nadie, o de pronto solo con algunos amigos de confianza (y de pronto con alguna amiga de suma confianza), pues de lo contrario uno corre riesgos. Se ha vuelto tan preciada el agua potable en Tarapoto que el otro día comenté a un familiar que se encontraba indignado por el servicio, que yo no tenía ningún inconveniente, pues tenía mi tanque de agua. Al día siguiente, a las 7 de la mañana, me tocaron la puerta. Soñoliento me acerqué a ella y ¡oh sorpresa!; por primera vez en muchos meses, este familiar me realizaba una visita, pero iba acompañado de sus dos hijos (a quienes yo no conocía) y de mi prima, es decir su esposa. Parecía que se dirigían a un día de camping a juzgar por la ropa y las toallas que llevaban en los hombros, por lo que sorprendido le pregunté por el motivo de la visita, a lo que recibí como respuesta: “primo, tú tienes agua en tu ducha ¿di?”. WTF, dije en mi mente, mientras lo invitaba a pasar.
Ahora, cada vez que hablan sobre EMAPA guardo un silencio sepulcral; pero muy tarde. Ya la voz ha corrido y la solidaridad me obliga... Cada mañana tengo a dos amigos, mi primo y sus dos hijos, todos caseritos, en mi puerta a las 7 de la mañana. Por eso exijo a los sinvergüenzas de EMAPA, ¡o solucionan el problema o pongan duchas públicas pues!
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